Rosa Galindo, activista de la Plataforma de mujeres Un Techo por Derecho
Cientos de miles de personas salieron a la calle el pasado 5 de abril en más de 40 ciudades españolas.
Estas manifestaciones masivas fueron convocadas por los Sindicatos de Inquilinas e inquilinos y diferentes colectivos por el Derecho a la vivienda, bajo el lema central “Acabemos con el negocio de la vivienda”
Las demandas son claras, las viviendas son para VIVIR y no para especular, las ciudades son para VIVIR y no para sobrevivir, de ahí la necesidad urgente de adoptar medidas que garanticen estos Derechos. He aquí algunas de ellas.
Bajada y tope en los precios del alquiler, contratos indefinidos para que cualquier persona pueda desarrollar su proyecto de vida, cesar la actividad de uso turístico en las viviendas, prohibición a la compra de casas que no sean para vivir, desarticulación de los grupos y empresas de “desokupación”, ampliación del parque de vivienda, pero no a través de la construcción masiva, no necesitamos construir más y la ciudades han llegado a sus límites, hay viviendas de la Sareb y de fondos de inversión que tienen que ser movilizadas para ese parque. No hay fisuras en los y las manifestantes cuando se habla que hay que acabar con el rentismo especulativo que está poniendo en jaque la vida de la gente.

Ante estas protestas las instituciones siguen mirando para otro lado, como si con ellas no fuese el tema, incluso algunos dirigentes tienen la desfachatez de “solidarizarse” con las personas que salen a la calle, mientras se niegan a tomar medidas que frenen este drama que supone tener que elegir entre comer o pagar el alquiler. Atrincherados en el poder parecen esperar que poco a poco el cansancio gane la batalla y la gente normalice vivir sin Derechos.
¿Pero qué podríamos destacar de estas movilizaciones? La organización vecinal que se está dando ya en algunas ciudades. Vecinos y vecinas organizadas para hacer frente a un modelo de ciudad que los está echando de sus hogares, de sus barrios, una organización cada día más grande y que no va a parar hasta recuperar las ciudades para VIVIR.
Una buena parte de esta organización en los barrios está formada por mujeres, mujeres afectadas por esta crisis, que mas que una crisis, es una estafa, donde la gente corriente acabamos pagando las desigualdades provocadas por la avaricia de unos pocos y la falta de valentía de las instituciones competentes. Mujeres en su mayoría con familias monomarentales, con trabajos precarios, racializadas, y que este sistema las ha colocado en los márgenes. Estas mujeres se han puesto al frente de esta lucha, como han demostrado en algunas ciudades, como Málaga, llevando por tercera vez la pancarta de cabecera de una manifestación que han secundado casi 30.000 personas. A ellas, solo cabe decirles: GRACIAS.
Andalucía también se vistió de fiesta este 5 de Abril y ciudades como Málaga, Sevilla, Cádiz, Granada, Almería, Jerez de la Frontera, etc…. Inundaron las calles por el Derecho a la vivienda.
Esta primavera nos invita a que soñemos juntas, a construir colectivamente el futuro y a disfrutar con alegría el camino. Se vislumbran nuevos aires, nuevas semillas de esperanza en la conciencia y en el corazón de gente. Sigamos organizándonos, sigamos hablando de futuro, de cuidados, de cooperación. Sigamos abriendo los patios de las vecinas, sigamos despertando.


