«Es preciso despertar y organizar la solidaridad en tanto que necesidad biológica de mantenerse unidos contra la brutalidad y la explotación inhumanas» (Herbert Marcuse)
En medio de la situación política actual (pasividad de los gobernantes, deterioro progresivo de las democracias, aparición de autocracias electorales, guerras y genocidios) es más necesaria que nunca la voz y la acción de la ciudadanía.
Tenemos más capacidad de influencia de la que creemos. Sólo hace falta dar un paso adelante decidido y activo para trabajar por un mundo mejor.
No se trata de hacer actos heroicos, ni de una dedicación por encima de nuestras posibilidades, sino de pequeñas acciones, pequeños gestos, pensar, reflexionar, adquirir una opinión bien formada (la lista de posibilidades es muy amplia y se pueden hacer en el tiempo de que dispongamos por muy pequeño que sea) con el objetivo claro de intentar contribuir a cambiar la situación.
Con la intención de estimular nuestra imaginación, podemos poner algunas iniciativas a modo de ejemplo:
– Acciones de consumo responsable y sostenible.
– Boicot a los productos de las empresas que deterioran el medio ambiente o colaboran con países que no respetan los DDHH.
– Adquirir una información seria y rigurosa para difundir una opinión bien formada que ayude a frenar los bulos, mensajes de odio e ideas antidemocráticas en nuestro entorno de influencia (familia, amigos, trabajo, actos sociales…)
– Protestas pacíficas en las calles.
– Asociarse, colaborar económicamente y/o participar conforme a nuestras posibilidades en ONGS, asociaciones o entidades que trabajen por un mundo más justo y habitable.
En definitiva, se pueden llevar a cabo muchas acciones que aunque parezcan insignificantes contribuirían a cambiar el rumbo de los acontecimientos.
Como decía Eduardo Galeano: «Mucha gente pequeña, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo»








