Las noticias aparecidas en prensa1 el sobre la retirada de los bancos de descanso y reposo de la Plaza de la Libertad, son un hecho preocupante por dos motivos. En primer lugar, esta plaza dejaría de tener zonas de descanso para personas mayores, para quienes portan maletas en su camino hacia la ciudad, para niñas y niños que se sientan entre ratos de juegos o para personas que esperan la llegada de sus seres queridos. En segundo lugar, porque se quiere evitar la presencia de personas en la plaza con medidas típicas del urbanismo hostil; que esta sea sólo un lugar de paso, no de estancia, ni de interacción, comunicación y descanso, suprimiendo así una de las principales funcionalidades y razones de ser de estos espacios.
Yo me pregunto ¿acaso se pretende que, aun sin darnos cuenta, las personas desaparezcan de las calles? Los niños y niñas ya desaparecieron en los años 70 con la invasión del coche en nuestras ciudades. ¿Quizás estorban de nuestras ciudades las personas mayores o con discapacidades? ¿O tal vez no queremos ver personas negras, inmigrantes o pobres apostadas en nuestras plazas?
Los argumentos utilizados en los medios de comunicación locales, en los que se apoya la retirada de los bancos son: “mejorar las condiciones de convivencia” y favorecer un “uso más adecuado del entorno”, preservando la “calidad de vida de los residentes”. Esto se justifica por la existencia de “problemas de suciedad, ruido y concentraciones de personas” que se venía produciendo en la plaza, especialmente durante determinadas horas de la noche. Pero, más que probablemente, se lograría el efecto contrario: un espacio sólo de paso, aislado, inaccesible, sin vida, sólo de uso comercial o mercantil. Precisamente, un espacio sin convivencia se vuelve hostil y peligroso, sobre todo por la noche.
¿Los únicos bancos deben ser los de las terrazas de los bares? ¿A caso sólo se deben considerar el descanso y el ocio si van asociados al consumo?
Jan Gehl, destacado arquitecto y urbanista danés, mundialmente conocido por su enfoque en el diseño de ciudades a escala humana, sostiene que el éxito de un espacio público se mide por la cantidad de actividades opcionales(pasear, sentarse, socializar) que ocurren en él. Gelh describe tres requisitos de calidad de un espacio: primero, debe garantizar protección (seguridad, sin ruido ni tráfico); segundo, dar comodidad (poder sentarse, leer y gozar del entorno y, tercero, disfrute (buen clima y estética).
Y, precisamente, los bancos en las calles y plazas transforman el entorno urbano al garantizar que el espacio público sea equitativo, seguro y funcional para toda la ciudadanía. Estos elementos de descanso son fundamentales para permitir que personas con distintas capacidades físicas o de movilidad disfruten de su ciudad de forma autónoma.
Las plazas y los espacios públicos con diseños amables e inclusivos, producen vínculos comunitarios y relaciones sociales acogedoras que muestran la identidad de las ciudades y de quienes las diseñan a la vez que fortalecen la autoestima y la dignidad de la ciudadanía que las habita. De modo que sí, los bancos en las plazas y calles de Jaén, son importantes.
Alfonso Huertas Marchal
Jaén, 25 de junio de 2026
- https://extrajaen.com/jaen/jaen-centro-valora-la-retirada-de-los-bancos-de-la-plaza-de-la-libertad ↩︎








