La agresión militar a Venezuela y el secuestro de su presidente Nicolás Maduro, por parte de EE.UU., cierne sobre el pueblo venezolano un futuro nada halagüeño. La experiencia intervencionista de EE.UU. en diferentes regiones del mundo no ha hecho más que sembrar de muerte, hambre, desestabilización de las instituciones, implantación de gobiernos títere, por señalar algunas consecuencias.
Las excusas para tales intervenciones han estado organizadas bajo campañas de desinformación donde existía un objetivo superior: la lucha contra las armas de destrucción masiva, contra el terrorismo islamista y, hoy, la lucha contra el narcotráfico.
Si nos basamos en el informe “Como la Muerte sobrevive a la guerra”, de la Universidad de Brown, en 2023, donde se calcula la cantidad de millones personas muertas por las guerras provocadas posterior al 11 de septiembre por Estados Unidos, debemos de estar muy preocupados sobre el futuro de Venezuela.
El estudio hace una estimación aproximada aplicando la proporción promedio de la Declaración de Ginebra; que dice que por cada muerte directa hay cuatro indirectas.
Según sus estimaciones, entre 900 y 940 mil personas fallecieron por estas guerras. Y entre 3,6 y 3,8 millones de personas por los problemas generados después de ellas. En total, entre 4,5 y 4,7 millones perdieron la vida por estos conflictos, que dejaron todo peor de lo que estaba.
Para Stephanie Savell, la antropóloga autora del informe; conflictos como el de Irak, Afganistán, Yemen y Siria, entre otros, generaron colapsos económicos; pérdidas de medios de vida e inseguridad alimentaria; destrucción de servicios públicos e infraestructura sanitaria; contaminación ambiental; y trauma y violencia.
A continuación resumo algunas de ellas:
- Colapso económico y la inseguridad alimentaria generadas por estas guerras. Para Savell; “no sólo en las guerras posteriores al 11 de septiembre sino en la mayoría de los conflictos importantes desde finales de los años 1980, la desnutrición y las enfermedades han sido las principales causas de muerte.
- El hambre mata a las personas, especialmente a la infancia, y atrofia y discapacita permanentemente a muchos más niños y niñas, ralentizando su crecimiento evolutivo y su sistemas inmunológico.
- La pobreza disminuye la capacidad de las personas para crecer y comprar alimentos básicos o agua, permanecer en sus comunidades de origen, acceder a agua potable y saneamiento, pagar atención médica y medicina, mantener a los niños alejados de trabajos peligrosos.
Los hogares de Medio Oriente, por ejemplo, encabezados por viudas están particularmente empobrecidos; hay más de un millón de viudas en Irak y dos millones en Afganistán”. El caso de este país es paradigmático; “la desnutrición prevaleció durante toda la ocupación estadounidense, pero se disparó después de la retirada estadounidense en agosto de 2021.

Muertes indirectas:
- Los daños a las infraestructuras básicas de salud tienen terribles consecuencias. La pérdida de sistemas de agua y cloacas en Yemen, por ejemplo, provocaron la mayor epidemia de cólera de la historia según Savell. Una de cada 260 mujeres muere durante el embarazo o el parto y uno de cada 37 recién nacidos fallece en su primer mes.
En Irak, la Royal Society of Medicine informó que ese año murieron más personas por accidentes que por ataques terroristas debido al estado de las rutas y las señales de tráfico.
En los hospitales y clínicas, la situación también es catastrófica según el estudio. “En Siria en 2021, solo el 56% de los centros de atención primaria de salud y el 63% de los hospitales estaban en pleno funcionamiento.
- La contaminación ambiental. Para la investigadora; “los residentes de las zonas de guerra posteriores al 11 de septiembre y los soldados sufren las consecuencias para la salud de los escombros ambientales de la guerra”.
Las bombas y otras municiones utilizadas en éstas y en guerras anteriores han contenido sustancias tóxicas, incluidas sustancias pesadas metales, fósforo blanco, uranio empobrecido y dioxinas, que además de provocar lesiones horribles, contaminan el suelo, el agua y la vegetación después de los combates.
En áreas rurales, los bombardeos aéreos disminuyen la calidad del suelo e inhiben la agricultura al alterar la topografía, formando cráteres y alterando los patrones de drenaje, contribuyendo a la inseguridad alimentaria”.
Otra de las razones de estas “muertes indirectas” de las “guerras contra el Terror” fueron las generadas por el trauma y la violencia. Para la autora del informe; “vivir la guerra y el desplazamiento forzado es traumático y devastador, con largos impactos duraderos en la salud mental, que pueden conducir al suicidio y aumentar la violencia doméstica, sexual y otros tipos de violencia interpersonal”.
- En 2009, la primera y única encuesta gubernamental sobre salud mental en Irak mostró que el 17% de los adultos sufrieron algún trastorno de salud mental a lo largo de su vida. La mayoría en el período posterior a la invasión estadounidense de 2003.
La OMS en 2017 que uno de cada cinco sirios tenía problemas de salud mental. Una encuesta de Médicos San Fronteras (MSF) de personas desplazadas internamente en un campamento en el norte de Siria reportó altos niveles de angustia psicológica; muchas habían sido testigos atrocidades y familiares perdidos.
- En Irak la violación y la violencia sexual aumentaron: una de cada cinco mujeres han sufrido abusos físicos o psicológicos desde entonces, según el estudio Los efectos de los conflictos armados en la salud de las mujeres y niños.
Cuando las personas huyen de sus hogares y comunidades, pierden sus casas y fuentes de sustento y pueden enfrentarse, entre otras consecuencias, a un aumento pobreza, desnutrición y enfermedades, acceso reducido a servicios públicos como la atención sanitaria, vacunas, agua potable y tratamiento de aguas residuales, y un mayor trauma mental”.
Para la antropóloga autora del informe, la cifra de más de cuatro millones de muertes por estos conflictos transmite la escala del sufrimiento de las víctimas. “Esto puede ayudar a que personas y organizaciones reclamen a sus gobiernos por las consecuencias de sus acciones”.
Par elaborar este resumen nos hemos basado en las siguientes fuentes de información:
- Cuatro millones de muertos: el legado real de las ‘guerras contra el terror’ que ahora amenazan a Venezuela. Bruno Sgarzini, Diario Red. (2026)
- Cómo la muerte sobrevive a la guerra. Stephanie Savell. Institute Watson, University Brown (2023)
- ¿Cómo afectan los conflictos armados en la infancia? (2024)
- Niveles y tendencias en la mortalidad infantil. David Sharrow, Lucia Hug, Yang Liu, Naomi Lindt y Danzhen You. UNICEF (2022)







