La importancia de los lazos sociales en la vida asociativa

Hay un refrán que dice sólo se va más rápido, juntos se va más lejos. 

Las asociaciones somos agentes de cambio social. Para lograr que nuestras demandas sean asumidas por la sociedad necesitamos dotarnos de una estrategia de acción, capaz de ganar influencia entre amplios sectores de la misma. 

Un factor importante de esa estrategia es la creación de lazos sociales con otras asociaciones, a través de apoyos mutuos, acciones comunes, intercambios económicos, prestamos de materiales y equipamiento, etc. Nos referimos a descubrir nuevas formas de relación basadas en el vínculo y el reconocimiento.

La situación social, económica y política de nuestro entorno, confirma que este no es un momento para lobos esteparios y que es necesario tender puentes y tejer redes de colaboración, crear espacios y puntos de encuentro para la reflexión, interlocución y negociación, para la cooperación interasociativa, así como para la defensa de nuestros  intereses comunes.

El reto asociativo es grande. No hay que mirarse al ombligo. No debemos pensar sólo en nuestra asociación, en los recursos que pueda conseguir individualmente. Esto sólo vale a corto plazo y, además, hará que permanezcamos en un círculo de influencia pequeño. Las asociaciones en permanente rivalidad pierden eficacia en el desarrollo en sus fines y además, generan rechazo de la población que valora negativamente las disputas. Por el contrario, avanzaremos si sumamos esfuerzos con otras asociaciones. Una política asociativa sostenible crea posibilidades para que otras consigan recursos, que no es más que compartir. Cuanto más dan las asociaciones más reciben.

Los lazos sociales crean vínculos afectivos fuertes y duraderos y sobre todo, fidelidad, que ayuda a la creación de contextos colaborativos donde las asociaciones pueden desplegar todo su potencial creativo y reivindicativo donde, por pura eficacia, la lógica de la alianza gana a la lógica de la competencia.

Las asociaciones debemos trascender nuestro ámbito de intereses y orientarnos hacia una esfera colectiva, esperando que otras asociaciones hagan lo mismo. El acto de generosidad que implica que una asociación asuma la defensa de las demandas de otra refuerza la potencia de acción de ambas asociaciones. 

La alianza con otras asociaciones va atraer a más personas para que colaboren con nuestra causa y expandan nuestro mensaje a quienes no les había llegado; es decir, vamos a ampliar nuestro círculo más allá de las personas convencidas.

Alfonso Huertas Marchal, septiembre de 2025

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